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El
Mapa de Precipitación Media Anual
Antonio Cocco Quezada
Introducción
La necesidad de tener un conocimiento más acabado de la distribución de las precipitaciones sobre la República Dominicana y sus posibles causas en tiempo y espacio nos motivó a iniciar una nueva investigación de las medias anuales hace varios años atrás. La búsqueda de información nos llevó a visitar zonas de contrastes climáticos como la provincia de Pedernales, la frágil zona del Lago Enriquillo, la Sierra de Bahoruco, la región noroeste, península de Samaná y el Pico Duarte en la cordillera Central para observar los cambios en la vegetación y la marea nubosa diaria responsable junto con la cubierta boscosa de una precipitación que no se mide pero que es fundamental para el abastecimiento de nuestros manantiales.
Aprovechamos que las series de tiempo se han hecho más largas y que se han desarrollado las redes de observación públicas y privadas aportando informaciones adicionales que nos permitieron comprobar las posiciones teóricas de las isoyetas, establecidas inicialmente en nuestro procedimiento de análisis, con las nuevas informaciones disponibles.
La investigación de la historia del mapa pluviométrico anual nos permitió conocer los conceptos de los analistas de las diferentes épocas, la importancia de los datos observados y de la orografía de la isla, así como, la identificación de las áreas caracterizadas por los extremos de precipitación, resaltándose desde hace 270 años la diversidad de climas; ya para el siglo XVIII se consideraban solamente dos estaciones y se distinguían las diferencias de precipitaciones entre el sur y el norte de la isla.
Con las experiencias obtenidas, las diferentes clasificaciones señaladas en la Climatología y la posibilidad de un pronóstico climático fundamentado en la interconexión con el fenómeno océano atmosférico del Pacífico ecuatorial conocido como El Niño Oscilación del Sur nos llevó a considerar una nueva clasificación dinámica, basada en periodos donde los diferentes sistemas meteorológicos que modelan el tiempo sobre la isla hacen su aporte al régimen pluviométrico y térmico de la República Dominicana.
Esperamos que este aporte al conocimiento de una de las variables climáticas más determinante en el desarrollo del país, regulador de los diferentes ecosistemas y fuente de vida, sea la base para la planificación científica, el uso del suelo o la zonificación de los cultivos. Consideramos que el sector de la Educación puede obtener grandes beneficios, si utiliza el mapa como fuente de información para introducir a nuestros jóvenes estudiantes en el tema del medio ambiente y de la preservación de los recursos naturales.
Historia
del Mapa Pluviométrico Anual
Las primeras informaciones sobre las lluvias fueron dadas por el Padre Jesuita Pierre Francois Xavier de Charlevoix en su libro Historia de la isla Española o de Santo Domingo publicado en 1730 donde señala “ Una de las cosas que más sorprende en esta isla es la variedad de climas que hay en ella, de dos cantones vecinos, el uno está continuamente inundado de lluvias, y el otro no llueve casi nunca. En efecto, si mientras que al final de noviembre la costa sur, y aún la del oeste sufren gran sequía, la del norte es regada por lluvias continuas. Es cierto que una vez dejado atrás el mes de abril, las tierras que permanecieron sin lluvias durante todo el invierno, son inundadas a su vez, y mientras que en la costa del norte se pasan cinco o seis semanas seguidas sin que caiga una gota de agua, por todos lados es un diluvio de lluvias acompañadas de tormentas”, así Charlevoix identificaba las diferencias que hoy persisten y la sequía estacional de los Llanos costeros del Atlántico Norte.
El
primer mapa de distribución de las precipitaciones de que se tiene
conocimiento fue publicado por Oliver L. Fassig en la revista Monthly Weather
Review correspondiente al año 1929 con el titulo “Un mapa tentativo de la
precipitación anual sobre la isla de Haití-Santo Domingo”, donde se
tomaron en cuenta los datos de 27 estaciones de Haití y 50 estaciones
correspondientes a la República Dominicana. Dado que no existían
suficientes estaciones se estimaron algunas isoyetas sugiriéndose un máximo
sobre Samaná y el nordeste, otro sobre la cordillera central, e
inexplicablemente un máximo en el área de Pedernales; aparecen además los
mínimos del noroeste y la cuenca
del Lago Enriquillo.
En
1940 Salvador A. Robiou, ex
director de la Oficina de Meteorología de la República Dominicana, resaltaba
el contraste de las precipitaciones entre las diferentes regiones, señalando
que las mismas no se presentaban para la misma época del año al ser opuestas
entre las costas norte y sur, además de la diferencia de precipitaciones en
el valle del Cibao donde la parte oriental recibía en promedio 1632
milímetros y en la línea noroeste solo alcanzaba 775 milímetros. Se
considera a Samaná como la zona de mayor precipitación con 2752 milímetros.
Resalta en su trabajo precipitaciones importantes en 24 horas y las lluvias de
Sonador de 29 días consecutivos
en el mes de mayo donde se registraron 1107 milímetros.
En
el 1941, Leo Alpert publicaba en el Monthly Weather Review “La distribución
de la precipitación media anual sobre la isla de la Española”, basado en
los datos de 162 estaciones de las cuales 79 pertenecían a Haití y 83 a la
República Dominicana con series desde
4 a 9 años y algunas con más de 20 años, se analizaron las isoyetas cada 10
pulgadas desde 20 hasta 100 equivalentes a los 2540 milímetros. Se iniciaron
y analizaron los mapas de precipitación media mensual, particularmente los de
febrero, mayo, julio, septiembre y noviembre.
En
esa investigación se destaca el mes de febrero como el de las mínimas
precipitaciones, mayo como el mes representativo del máximo de convección
de primavera y principios de verano, julio como el mes menos lluvioso
de mediados de verano, con mínimas en las costas y vertientes de la
cordillera septentrional de los llanos costeros del atlántico, en el mes de
septiembre se le atribuyen a los ciclones tropicales los máximos de las
regiones meridionales y noviembre muestra la distribución para fines del
otoño y principios de invierno desplazándose hacia el norte los máximos de
precipitación.
Alpert
consideraba que “la distribución de las lluvias sobre La Española presenta
un ejemplo notable del tipo más complejo de distribución de las lluvias
sobre una isla montañosa, debido a la posición de la isla en el camino de
los vientos alisios, su posición con respecto a las lluvias de convección,
en el trayecto de los huracanes de las Antillas y de otras tempestades
tropicales de otoño y en el borde meridional variable del frente polar hacen
que, conjuntamente con la orografía sean responsables de esta complejidad”.
Considera que toda la isla no tiene más que dos estaciones, una lluviosa de
abril a noviembre, y una estación menos lluviosa en el invierno de diciembre
a marzo.
La
tabla utilizada le da a Samaná la mayor precipitación anual con 3108
milímetros (122.38 pulgadas), sin embargo, el periodo solo cubre seis años y
Sánchez con un registro más largo de quince años apenas tiene una media de
1938 milímetros. La mayoría de las estaciones pertenecían a los ingenios
azucareros.
En
1958, el Servicio Meteorológico Nacional, como un aporte a la celebración de
la IV Feria del Libro publicó el documento El Clima de la República
Dominicana donde se analiza un mapa de precipitación media anual que varía
desde menos de 500 milímetros en la zona más seca
del sur del país hasta más de 2500 milímetros en un máximo
localizado al oeste de la península de Samaná, adicionalmente aparece un
máximo sobre la Sierra de Bahoruco y en la zona fronteriza de Elías Piña.
Contrario
a lo que apareciera en el mapa de Fassig se observa el mínimo de la provincia
de Pedernales inferior a los 500 milímetros. Se analizaron por primera vez la
distribución espacial de los días promedios de lluvias anuales
encontrándose que las zonas más lluviosas estaban en el este y nordeste
asociada a la cordillera central con más
de 150 días de lluvia reduciéndose a menos de 50 en las zonas más secas. Se
analizaron los mapas mensuales de precipitación.
Los
meteorólogos dominicanos Deñó, Estevez, Racero y Mejía de la hoy Oficina
Nacional de Meteorología hicieron importantes aportes al trazado del mapa
pluviométrico anual en la medida en que las series de tiempo se hacían más
largas y confiables y se instalaban nuevas estaciones de la red de estaciones
de Meteorología, incluyéndose
algunas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos que comenzaban a ser
importantes.
La
Organización de Estados Americanos con la colaboración de la Oficina
Nacional de Planificación y la compilación de John Montanari publicó en
1966 el mapa de isoyetas de la República Dominicana fundamentado en la
información del Servicio Meteorológico del país, el Servicio Meteorológico
de los Estados Unidos y con el apoyo del mapa ecológico presentado dentro de
la misma serie de mapas relacionados con los recursos naturales
Las
isoyetas fueron trazadas cada 250 milímetros, los máximos orográficos se
ven disminuidos alcanzando a solo 2000 milímetros en la cordillera Central,
Septentrional y sierra de Bahoruco, el máximo al oeste de la península de
Samaná desaparece y aparece uno mayor asociado a la cordillera Oriental de
más de 2500 milímetros, específicamente 2743 milímetros en una estación
que no hemos podido localizar. Las áreas de menor pluviometría se mantienen
identificadas en el noroeste y en el sur del país.
En
el 1993 el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos
mediante un proyecto con el
gobierno de Alemania publicó un importante Atlas de Lluvias Máximas en la
República Dominicana, en el trabajo se consideran las causas que influyen en
su distribución señalando máximos
de más de 2000 milímetros en el norte y noreste, en los alrededores del
nacimiento del río Ozama, en la cordillera central y en la sierra de Bahoruco
y los mínimos inferiores a los 600 milímetros en el valle de Neyba, y
menores a 800 milímetros en el bajo Yaque del Sur, la cuenca baja del Yaque
del Norte y en las vecindades de Pedernales, el trabajo considera nuevamente
cuatro estaciones y se refiere al invierno climatológico diciembre a febrero,
la primavera climatológica de marzo a mayo, el verano climatológico de junio
a agosto, y el otoño climatológico de septiembre a noviembre.
Nuestro
mapa de precipitación media anual se convierte entonces en el último de esta
historia para iniciar el Siglo XXI y
el III Milenio con una información ponderada y actualizada
que muestra el inventario
promedio de un bien de la naturaleza que nos ha sido entregado para nuestro
bienestar y desarrollo, si es que logramos manejarlo adecuadamente.
Búsqueda
de Datos
La recolección de datos la iniciamos con el criterio de que todos son importantes y que debe tomarse en consideración las tendencias climáticas del momento en que fueron obtenidos; las series cortas o informaciones aisladas se utilizaron como complemento de las series más largas y como información en la investigación de precipitaciones anuales deficitarias o excesivas que pudieran estar relacionadas con eventos globales.
A comienzos de la década de los ochenta conseguimos información del Central Romana para investigar las variaciones existentes en la llanura oriental y comparar los datos con las series de las estaciones del Servicio Meteorológico Nacional. Esto nos permitió entender que las elevaciones del terreno aunque no fueran muy significativas producen variaciones de las precipitaciones que determinan que las isoyetas tiendan a orientarse con la topografía, se encontró además, que las precipitaciones aumentan desde las costas caribeñas hacia el norte, regulada por diferentes factores como es la circulación secundaria de la brisa de mar y tierra y el ascenso sobre la Cordillera Oriental. Estos datos se ampliaron con los registrados en los Ingenios Consuelo, Santa Fé, Quisqueya, Cristóbal Colón, Boca Chica, San Luis, Ozama y San Isidro.
Esta
primera experiencia nos llevó a buscar nuevas
informaciones y estudiar el comportamiento en otras áreas de ingenios
azucareros que mantenían una extensa red de pluviómetros como la del Ingenio
Barahona en el sur donde comprobamos que las lluvias ocasionadas por la
vaguada de julio de 1972 superaron en 24 horas las
precipitaciones medias de un año de cualquiera
de las estaciones del Valle de Neiba. Las del Ingenio Caei dieron
valiosa información en el área de depresión pluviométrica asociada a las
dunas de las Calderas. El Ingenio Monte Llano y Amistad en el norte, el
Ingenio Catarey que aporta información hasta Piedra Blanca asociadas a un
máximo de precipitación en la cuenca del Haina y los datos de las estaciones
de los Ferrocarriles Unidos Dominicanos de comienzo de siglo en el centro de
la isla, que contribuyeron al análisis de una depresión pluviométrica donde
se han registrado importantes sequías meteorológicas e hidrológicas al este
de La Vega.
Se
consideró que los datos de la red de estaciones meteorológicas de la Oficina
Nacional de Meteorología hasta 1990, por la longitud de su serie de tiempo,
se podían tomar como referencia para
hacer comparaciones de otras redes, asimismo,
la ampliación y desarrollo de la red de estaciones del Instituto
Nacional de Recursos Hidráulicos ha sido extremadamente importante para la
localización de los máximos pluviométricos y estudiar los gradientes
orográficos de la precipitación. De estas dos redes en los puntos
coincidentes, se eligieron las estaciones que se ajustaban a la lógica del
trazado de las isoyetas.
Dentro
del sector privado y en adición a las informaciones de los Ingenios se
localizaron los datos de las estaciones de la Sociedad Industrial Dominicana
que contribuyeron a la solución del máximo en el este con la estación de El
Valle y las informaciones de la Alcoa Exploration Co. y los de la Ideal
Dominicana en la provincia de Pedernales con datos de Cabo Rojo y el
Aceitillar que fueron importantes para confirmar la baja pluviometría de la
provincia Pedernales y el
gradiente pluviométrico de la vertiente sur de la Sierra de Bahoruco.
Al
considerarse de importancia el viento alisio y su dirección de entrada a la
isla respondiendo al desplazamiento latitudinal del anticiclón del Atlántico
Norte, se estudiaron los mapas de la circulación atmosférica en diferentes
niveles de la región del Caribe y para diferentes épocas del año; las
informaciones sobre viento en las estaciones de costa y de montaña para
identificar áreas donde se establecen las brisas de mar y tierra y de valles
y montañas, también las informaciones sobre las temperaturas de las aguas
del mar alrededor de la isla de Santo Domingo y finalmente se consultaron
varias publicaciones existentes
sobre las lluvias en la República Dominicana y algunos países del mundo las
cuales aparecen en la bibliografía.
Procedimiento
de Análisis
En cualquier análisis sobre variables meteorológicas debe considerarse la posición geográfica, en nuestro caso, la República Dominicana como parte de la isla de Santo Domingo está ubicada en los trópicos del hemisferio norte entre los paralelos de 17 grados y 36 minutos y 19 grados 56 minutos norte, y los meridianos 68 grados 20 minutos y 72 grados y 0 minutos oeste. Esta ubicación, con respecto al desplazamiento anual del sol, produce dos pases sobre la isla en su movimiento hacia el trópico de cáncer y regreso al hemisferio sur, originando en el verano el máximo de radiación solar en superficie.
Posee
un complicado relieve orográfico de
sierras y cordilleras orientadas este sureste a oeste noroeste en una
extensión de 48,420 kilómetros cuadrados, con elevaciones que van desde –40
metros por debajo del nivel del mar en el Lago Enriquillo hasta los 3175
metros en el Pico Duarte de la Cordillera Central.
El
mapa utilizado para el análisis de las isoyetas tiene una escala 1:250,000
con informaciones sobre las elevaciones de
los picos en las sierras, cordilleras y montañas aisladas y las corrientes
superficiales de agua desde su nacimiento; sobre ese mapa se anotaron en cada
una de las estaciones de la red de la Oficina Nacional de Meteorología, la
precipitación media anual y se procedió al trazado de las isoyetas de
acuerdo a recomendaciones internacionales cada 200 milímetros en las zonas
donde existían datos, ampliándolas con isoyetas teóricas sobre todo el
territorio nacional tomando en consideración las informaciones disponibles
sobre la orografía, comportamiento del viento alisio, estructura vertical de
la atmósfera en el Caribe, circulaciones locales secundarias, nacimiento de
los ríos y distancia de las costas.
Introducimos
luego para comprobación y mejoramiento, los datos de precipitación media
anual de los ingenios que normalmente se encuentran en terrenos bajos y se
comenzó ajustar la teoría con los datos reales. Después de esta segunda
etapa se consideraron los datos de la Sociedad Industrial Dominicana, la Alcoa
Exploration, la Ideal Dominicana y los Ferrocarriles Dominicanos, por último
se utilizaron los datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos que
permitió comprobar los gradientes de precipitación con la altura
y localizar mejor los máximos pluviométricos, haciéndose los ajustes
correspondientes a las isoyetas teóricas que se habían trazado previamente.
Una
vez terminado con todo este procedimiento, pasamos las isoyetas anuales
a un mapa del Uso de la Tierra preparado por la Secretaría de Estado
de Agricultura dando por resultado un impresionante mapa de Precipitación
Media Anual, recursos forestales e hídricos de la República Dominicana que
nos permitió hacer ajustes
finales para lograr el Mapa Pluviométrico Anual de la República Dominicana.
Distribución de las precipitaciones

Al observarse por primera vez el mapa resaltan inmediatamente las zonas de pluviometría extrema, a excepción del máximo al sur de Sabana de la Mar, todos los máximos pluviométricos están asociados a los sistemas orográficos, los primeros de ellos en la entrada del alisio a la isla, modificados luego por el ascenso mecánico y los eventuales sistemas frontales que combinados producen un núcleo de máxima precipitación en la Sierra de Samaná de más de 2400 milímetros y varios máximos en la cordillera septentrional, el más importante aparece en la zona de la Loma de Quita Espuela con más de 3000 milímetros y otro no menos importante al nordeste de José Contreras mayor de los 2600 milímetros.
Como un aporte a la solución anterior, en el trabajo sobre la Situación de los Recursos Naturales en Loma Quita Espuela se hace mención de la diferencia de vegetación señalando que, en la vertiente sur la vegetación es mucho más seca que en la vertiente norte sirviendo de apoyo la precipitación en la estación de los Jengibres, en el pie de monte, donde la media anual es superior a los 2400 milímetros. En el firme de Quita Espuela a unos 860 metros de elevación el lugar es pantanoso y los árboles cubiertos por musgos y helechos que de acuerdo a algunos expertos solo existen bajo condiciones de precipitaciones anuales entre 3,000 y 4,000 milímetros; el nacimiento de muchos ríos importantes apenas a unos cuantos metros mas abajo es indicador de la alta pluviometria.
Los siguientes núcleos de máxima precipitación están relacionados con la Cordillera Central; en la vertiente norte, desde la frontera hasta el oeste del valle de Jarabacoa se localiza un máximo de más de 2200 milímetros, se observa el aumento de la precipitación con altura hasta cierto nivel, luego comienzan a disminuir hasta las máximas elevaciones de la cordillera. Este comportamiento está acorde con los diferentes cambios de vegetación que se observan en el terreno.
Dos máximos más importantes aparecen en el cambio de dirección de la cordillera hacia el sursureste mejorando la exposición al alisio del estenordeste poco perturbado a su paso sobre los Haitises, el primero con más de 3000 milímetros se localiza al oeste de Piedra Blanca y suroeste de Bonao aportando a la cuenca alta del Yuna y varios de sus afluentes más importantes de acuerdo con las informaciones de la estación El Novillo.
Un segundo máximo más al sur al oeste de Villa Altagracia de más de 2400 milímetros, en la cuenca del río Haina podría estar relacionado no con el comportamiento del alisio sino con las brisas intensas del mar que se desarrollan en las costas del Distrito Nacional y la Provincia de San Cristóbal, con ascenso forzado en esa parte de la cordillera y que pudiera justificar también la gran cantidad de días de lluvia, unos 150, que se observan al año en la estación de Villa Altagracia.
Hacia el sur tenemos los máximos de las Sierras de Neiba y Bahoruco que podemos relacionar con circulaciones secundarias de los valles tomando en consideración además la fuente de agua que representa el Lago Enriquillo y los gradientes o variaciones de precipitación con altura que se observan en la ladera norte de la Sierra de Bahoruco y la ladera sur de la sierra de Neiba, esta última con un máximo de más de 1800 milímetros con las estaciones de Hondo Valle y los Guineos como testigos, la Sierra de Bahoruco tiene un máximo secundario de más de 2200 milímetros en sus elevaciones principales y un máximo principal de más de 2400 milímetros próximo a las costas del Mar Caribe, donde el aire húmedo levantado sobre la cuenca del río Nizaito aumenta las precipitaciones; la estación de Villa Nizao que se encuentra a unos 300 metros de altura y a 6 kilómetros de la costa tiene registros confiables de esta parte del país.
Otra particularidad interesante es el aumento de las precipitaciones que se observa desde San Juan de la Maguana a Elías Piña la cual consideramos que se puede justificar si tomamos en consideración el levantamiento de aire húmedo del oeste desde el Golfo de Gonaive sobre los picos de 1300 metros de las Montagnes du Trov D’Eau continuación de la Sierra de Neiba.
Familiarizados con los máximos pluviométricos y la influencia orográfica, podemos decir, que los mismos están acompañados de depresiones o mínimos pluviométricos que se convierten en regiones de climas frágiles propensas a los procesos de sequía y desertificación, estratégicamente colocados entre el sur y el oeste como sombras pluviométricas orográficas. Desde la Península de Barahona, se distingue el mínimo de la provincia de Pedernales al sur de la Sierra de Bahoruco con apenas 400 milímetros al año en la zona de Cabo Rojo, Bahía de las Aguilas y el Parque Nacional Jaragua; otro mínimo en la hoya del Lago Enriquillo y Valle de Neiba al sur de la Sierra de Neiba también de un poco menos de 400 milímetros en la zona de Mella, El Abanico, Palmar Dulce y Duvergé.
Al sur de la Cordillera Central aparece el mínimo del Valle de San Juan de unos 800 milímetros en la zona de Barranca, las Charcas de María Nova, la Urba y Pedro Corto que disminuye a menos de 600 milímetros en el paso entre montañas de Guanito, Villarpando, Bragueyal, la Cruz de las Yayas, el cruce del 15, Tabara Abajo y Pueblo Viejo, culminando luego, con menos de 500 milímetros en el área de las dunas de las Calderas provincia Peravia, todos estos mínimos al igual que los máximos pluviométricos se orientan con la cordillera central.
En el noroeste dos centros de mínima precipitación de 600 milímetros se observan al sur de la cordillera septentrional, el primero en la provincia de Monte Cristi teniendo como estaciones de referencia las de Villa Vásquez y Monte Cristi, mas marcado en la zona de Villa García, el Ahogado y Laguna Verde; el otro mínimo al oeste de Santiago con las estaciones de Cañeo y Jinamagao incluyéndose las zonas de Guatapanal, Batey Amina y Baguazuma.
La continuidad de esta depresión pluviométrica aparece al suroeste de Quita Espuela como un centro de poco menos de 1400 milímetros al este de La Vega y sur de San Francisco de Macorís en la zona de San Miguel, La Enea, La Gina, Las Guáranas, el Limoncito y el cruce de Angelina. Esto representa una disminución de unos 2000 milímetros en apenas 26 kilómetros, que los separan del máximo de Quita Espuela en la cordillera septentrional; el eje de este mínimo pluviométrico se proyecta sobre la Presa de Hatillo, Payabo, Sabana Grande de Boyá hasta la desembocadura del río Yuna donde aparece como una sombra del máximo de la Sierra de Samaná. En el Este tenemos mínimos próximos a los 1000 milímetros cerca de las costas del Caribe y del canal de la Mona valores que aumentan gradualmente hacia el interior hasta la cordillera Oriental.
Otras de las particularidades que presenta el Mapa Pluviométrico Anual son las depresiones pluviométricas en los valles intra montanos más pequeños y cerrados las cuales se ponen de manifiesto en los valles de Jarabacoa, Constanza y Nizao con precipitaciones que oscilan entre los 1000 y 1600 milímetros. Igual que lo señalado anteriormente la variación de la precipitación media entre Constanza y el máximo de la Cordillera Central al suroeste de Bonao y en una distancia de 26 kilómetros es también de 2000 milímetros.
Las variaciones de la precipitación con la distancia y la altura son notables en las zonas de ascenso orográfico, mientras en las zonas de mínimo pluviométrico los cambios son menos significativos, veamos algunos ejemplos, en la parte oriental del país entre las costas y las máximas elevaciones de la cordillera oriental que culminan en Morro Gordo hay una distancia de 15 kilómetros y una diferencia de altura de 600 metros con un cambio de 800 milímetros en la precipitación lo que significa una variación pluviométrica de 53 milímetros por cada kilómetro y 1.3 milímetros por cada metro de elevación; en la llanura oriental los cambios son menos pronunciados, desde las costas caribeñas a la cordillera oriental hay 50 kilómetros, 300 metros de diferencia de nivel y 1000 milímetros en la precipitación un cambio de 20 milímetros por kilómetro de sur a norte y una variación de 3.3 milímetros por cada metro de elevación.
Desde las costas de Nagua al máximo pluviométrico de Quita Espuela la variación es de 43.3 milímetros por kilómetro y 1.3 milímetros por metro de elevación, en los 35 kilómetros que separan el mínimo al oeste de Santiago con el máximo de 2300 milímetros en la Cordillera Central en las lomas de La Sabrosa tenemos un gradiente de 51 milímetros por kilómetro y 0.8 milímetros por cada metro de elevación; en las laderas de las Sierras de Neiba y de Bahoruco que dan al Lago Enriquillo tenemos 98 milímetros por kilómetro y 0.5 milímetros por cada metro y en la de Bahoruco 100 milímetros por kilómetro y 0.7 milímetros por metro. Estos resultados pueden servir en un futuro inmediato para la localización de estaciones de investigación en los centros principales de producción de agua existentes en la República Dominicana.
Al llegar aquí, no tenemos duda en confirmar que la variabilidad espacial y temporal de las precipitaciones medias anuales es muy grande y que en adición a los sistemas meteorológicos generadores de lluvias, la orografía y su orientación al viento alisio responsables de la ubicación de los máximos y mínimos pluviométricos, debemos investigar otros aportes a la disponibilidad de agua, como son el rocío y la “producción diaria de agua” de los bosques, dejando a los mecanismos que gobiernan el clima global la responsabilidad de la oscilación absoluta registrada hasta la fecha de nada más y nada menos que de 4533 milímetros entre una mínima de 119 milímetros registrada en Tamayo en 1991 y un máximo anual de 4652 milímetros en Restauración en 1960.
VALORES
EXTREMOS DE LA PRECIPITACIÓN ANUAL REGISTRADOS
|
Estación |
Cantidad
(mms) |
Año |
Estación |
Cantidad
(mms) |
Año |
|
Restauración |
4652 |
1960 |
Tamayo |
119 |
1991 |
|
Elías
Piña |
4467 |
1956 |
San
José Ocoa |
149 |
1976 |
|
Nagua |
4327 |
1956 |
Pedernales |
152 |
1947 |
|
Polo |
4242 |
1958 |
El
Cercado |
167 |
1947 |
|
Villa
Riva |
4236 |
1970 |
Duvergé |
178 |
1947 |
|
Samaná |
4128 |
1931 |
Enriquillo |
199 |
1951 |
|
Villa
Altagracia |
4090 |
1960 |
Cabral |
202 |
1984 |
Valores de la izquierda máximos anuales, de la derecha mínimos anuales
Consideraciones climáticas y distribución mensual de las precipitaciones
El Profesor Lansberg en su libro de Climatología Física nos introduce en las diferentes clasificaciones climáticas, principalmente aquellas utilizadas en la geografía descriptiva. En primer lugar se refiere a la clasificación climática de Koppen de gran aceptación mundial y que está basada en la precipitación y la temperatura, los diferentes tipos de clima presentados por Thornthwaite y que están fundamentos principalmente en el balance hídrico y el concepto de evapotranspiración potencial relacionados con las necesidades de las plantas y Miller y Troll que utilizan la temperatura para sustentar sus diferentes tipos de climas sobre la tierra.
También basado en la temperatura y precipitación Gorczynski plantea una clasificación de 10 clases distribuidas en cinco grupos mayores, mientras la clasificación de Brooks solo plantea nueve climas sobre la base de la actividad humana y algunos aspectos económicos, asimismo, Blair considera 12 tipos y 6 subtipos y Creutzburg da 6 zonas principales, cada una con 3 o 4 tipos con un total de 31 subtipos.
Finalmente se consideran los diferentes elementos dinámicos que gobiernan los climas, como son los grandes sistemas de la circulación general, los anticiclones casi estacionarios, los ciclones migratorios, la zona de convergencia intertropical, las circulaciones secundarias, las influencias locales, los sistemas tropicales y otros.
El
clima de la isla de Santo Domingo está bajo la influencia del anticiclón del
atlántico norte y de la masa de aire que genera, se considera marítimo
tropical, el anticiclón es además responsable de los vientos alisios
predominantes del estenordeste sobre territorio dominicano el cual es
perturbado por los diferentes sistemas meteorológicos que llegan al Caribe y
que en conjunto producen los máximos observados sobre las islas, por ejemplo,
de acuerdo con el mapa anual de precipitaciones de Puerto Rico, Calvesbert, R.
J. (1970) sugiere unos 5000 milímetros en el monte Luquillo en el noreste de
esa isla con una favorable exposición al alisio.
El estudio pluviométrico estacional nos imponía barreras muy rígidas difíciles de resolver que nos llevo, por las características adicionales señaladas en el párrafo anterior a desarrollar una clasificación basada en períodos climáticos donde predominaban ciertos sistemas meteorológicos responsables de la mayoría de las precipitaciones observadas en dicho período, esto nos ayudó a comprender mejor la variabilidad de nuestro clima como respuesta a las oscilaciones del clima mundial y su posible interconexión con el fenómeno océano atmosférico conocido como el ENOS, El Niño Oscilación del Sur.
La clasificación a que hemos llegado considera un período de actividad convectiva de tres meses, mayo a julio; un período de actividad tropical de agosto a octubre y un período de actividad frontal de noviembre a abril con dos períodos de transición en la segunda quincena de abril de la actividad frontal a la convectiva y la primera quincena de noviembre de la actividad tropical a la frontal, con este mecanismo podemos entender mejor porque llueve en invierno en los llanos costeros del atlántico norte, porque se producen las lluvias en el sur durante el verano, el porque de las sequías estacionales y cual es el efecto de El Niño o La Niña sobre el Clima de la República Dominicana cuando se alteran los factores de la circulación general de la atmósfera y se modifica la frecuencia de sistemas meteorológicos sobre la isla Española
Analizado el mapa pluviométrico anual y tomando en consideración estos periodos climáticos vamos a ver la distribución mensual de las precipitaciones en algunas estaciones seleccionadas para entender mejor estos criterios, por ejemplo, Puerto Plata en los llanos costeros del atlántico norte recibe las mayores precipitaciones en los tres meses de noviembre, diciembre y enero provocadas por el paso de los sistemas frontales que llegan a la isla procedente de los Estados Unidos, en el sur, la estación del Aeropuerto Internacional de las Américas registra los mayores valores mensuales en los meses de agosto, septiembre y octubre coincidiendo con el período de actividad tropical, mientras en el interior del país el mes de máxima precipitación es mayo dentro del período de actividad convectiva.
La distribución mensual de las precipitaciones en algunas estaciones seleccionadas aportan otras informaciones importantes; las estaciones de Tamayo, Villarpando y Jinamagao en tres diferentes zonas de mínimos pluviométricos no se compensan en ninguno de los meses del año los valores de la evaporación; por otro lado las estaciones del Novillo y los Jengibres en los núcleos de máximos pluviométricos, las precipitaciones son importantes en todos los meses del año duplicándose en muchos de ellos la evaporación media mensual, la tabla de dato de estaciones seleccionadas muestran estas particularidades.
Precipitación
Media Anual de Estaciones Seleccionadas
(Milímetros enteros
|
Estación |
Ene |
Feb |
Mar |
Abr |
May |
Jun |
Jul |
Ago |
Sep |
Oct |
Nov |
Dic |
|
Tamayo |
7 |
9 |
16 |
31 |
64 |
62 |
24 |
60 |
61 |
62 |
31 |
19 |
|
Villarpando |
8 |
9 |
35 |
60 |
74 |
57 |
39 |
60 |
82 |
86 |
37 |
10 |
|
Jinamagao |
26 |
32 |
29 |
63 |
95 |
64 |
17 |
23 |
58 |
69 |
75 |
38 |
|
El
Novillo |
204 |
171 |
244 |
259 |
335 |
170 |
207 |
188 |
241 |
328 |
368 |
238 |
|
Los
Jengibres |
190 |
133 |
141 |
203 |
286 |
123 |
171 |
170 |
152 |
247 |
364 |