Copyright, ACQWEATHER y Asociados, Santo Domingo, República Dominicana. Calle Santiago No. 453

TEMPORADA DE INCENDIOS FORESTALES

(República Dominicana)

Antonio Cocco Quezada

Los incendios forestales se registran en cualquier parte del mundo, considerándose cuando ocurren en forma natural que forman parte del mecanismo de equilibrio que existe en el medio ambiente, sin embargo, las causas extra naturales son superiores y están dando lugar a serias preocupaciones dentro de cada uno de los países que confrontan estos problemas.

Debido a la influencia del clima en la aparición, intensidad y propagación de los fuegos forestales se considera que los mismos resultan tema obligado de las ciencias atmosféricas, y que además, la posibilidad de un manejo exitoso va a depender de los boletines meteorológicos que puedan emitirse relacionados con los mismos, incluyéndose dentro de la lista de los desastres naturales.

Durante prolongados períodos de sequías el ambiente forestal se torna más favorable para que, por cualquier imprudencia intencional o no se inicie un incendio, se considera que la temperatura, la humedad y el viento son los elementos principales que intervienen en su origen, el viento en su intensidad, propagación y velocidad de expansión y la temperatura y humedad en el grado de inflamabilidad de los materiales que conforman el bosque.

Durante el gran fuego forestal de Valle Nuevo, Constanza de febrero de 1983 donde se incendiaron más de treinta y dos millones de metros cuadrados de pinos, se pudo comprobar la escasez de precipitaciones durante varios meses en la estación de Constanza, la presencia de aire muy cálido a nivel del incendio en los sondeos de la atmósfera realizados en Santo Domingo y un aumento en la velocidad de los vientos lo cual corrobora con lo dicho anteriormente.

El aumento en el número de incendios forestales registrados en los últimos años sobre la República Dominicana hace suponer que la explosión demográfica que se está registrando en el país y los inmigrantes externos están elevando la presión sobre nuestra foresta, por consiguiente es necesario un conocimiento más a fondo del comportamiento de los mismos.

Con esta investigación, nuestro equipo de trabajo, analiza este tercer elemento, se hizo lo mismo con la temporada de huracanes, encontrándose que no es tan larga como la de la región de junio a noviembre, sino de julio a octubre; también la temporada frontal donde los frentes fríos son los principales responsables de las precipitaciones sobre el país, de noviembre a abril, estableciéndose una división climática conforme a los sistemas meteorológicos que moldean nuestro clima de la siguiente manera: temporada frontal de noviembre a abril, período de actividad convectiva de mayo a julio y período de actividad tropical de agosto a octubre, con dos cortos períodos de transición a finales de abril y octubre.

La principal fuente de datos sobre fuegos forestales la posee como es natural la Dirección General Forestal, de quienes recibimos una amplia colaboración, teniendo los mismos tabulados por año, meses, días, fecha de inicio y final, áreas afectadas, etc., la prensa escrita que tiene valiosos reportajes y las publicaciones especializadas sobre la materia. Los resultados iniciales del ordenamiento de los datos aparecen en la siguiente tabla donde la serie de veinte años, que consideramos representativa, se han clasificado por meses y años en el período 1978-1997.

ESTADISTICAS MENSUALES Y ANUALES DE LOS INCENDIOS FORESTALES. R.D.
Fuente: Dirección General Forestal - Santo Domingo.
Mes Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Total
Año

1978

0

0

2

0

0

3

4

2

1

0

0

0

12

1979

1

6

6

8

0

0

0

0

0

0

0

0

21

1980

1

5

4

5

0

2

0

1

0

0

0

0

18

1981

0

1

2

7

0

0

0

3

1

0

0

0

14

1982

0

0

11

6

0

1

1

3

2

1

0

0

25

1983

2

10

6

15

0

1

1

4

4

0

0

0

43

1984

6

3

27

16

12

0

14

6

4

0

0

0

88

1985

4

10

10

5

0

5

8

4

3

0

0

0

49

1986

5

6

7

3

0

0

9

14

10

6

0

0

60

1987

8

7

14

1

0

0

2

4

3

2

0

0

41

1988

0

1

14

12

0

5

0

0

0

0

0

0

32

1989

1

16

9

5

10

4

3

3

0

0

0

0

51

1990

5

8

23

6

10

3

7

13

0

0

0

2

77

1991

3

6

19

6

0

5

13

23

7

0

0

3

85

1992

3

4

15

7

0

0

11

11

1

0

0

0

52

1993

3

4

9

4

0

1

4

19

1

0

0

0

45

1994

1

7

3

25

0

54

55

19

6

0

0

0

170

1995

0

4

5

5

3

2

0

0

1

0

0

0

20

1996

2

5

15

10

3

1

6

13

0

0

0

0

55

1997

0

32

43

54

23

9

25

39

9

0

0

0

234

Total

45

135

246

200

69

96

153

181

53

9

0

5

1192

Analizando los datos de la tabla podemos deducir lo siguiente, en veinte años se han registrado mil ciento noventa y dos fuegos forestales, la última columna que se refiere a los totales anuales nos indica que van en aumento y que han alcanzado precisamente en 1997 el mayor valor anual; el comportamiento de estos valores, lo podemos relacionar con la influencia global, y los prolongados períodos de sequía o de precipitaciones que se están asociando al sistema océano atmosférico ENOS, o sea, El Niño Oscilación Sur. En ese sentido podemos comenzar a pensar que los años 89, 90 y 91, 94 y 97, estabamos sometidos a fuertes sequías con Niños moderados a fuertes y que en ellos también se registraron los máximos anuales, esto debe estimular las investigaciones a ver si logramos en un futuro poder formular pronósticos para la temporada de incendios forestales.

La fila de los totales mensuales, nos hace ver inmediatamente dos cosas importantes, la cantidad de incendios en veinte años cae bruscamente para los meses de octubre, noviembre y diciembre, apenas en tres meses de octubre y dos de los diciembre se registraron algunos incendios, esto permite definir nuestra temporada de incendios forestales entre enero y septiembre, no queriéndose con esto decir que no puedan suceder incendios importantes fuera de ella especialmente en nuestro país donde la mano criminal es una de las principales causas, como sucediera en Loma del Toro de Pedernales en diciembre de 1991.

Lo segundo que podemos observar son los dos máximos que aparecen, uno principal en el mes de marzo coincidente con el período más seco del año de acuerdo ya a nuestra climatología, y el otro secundario en agosto después que pasan las lluvias del mes de mayo, probablemente asociados a la sequía estacional del norte de la isla; en estos momentos podemos decir, que este desastre mayormente provocado por el hombre va en aumento y que tenemos una temporada de nueve meses, dentro de la cual hay dos períodos importantes de más alto riesgo.

Vamos a ver gráficamente lo que hemos hablado hasta ahora y que nos ayudarán a comprender mejor la distribución mensual y anual.

Si volvemos a observar el comportamiento mensual durante los veinte años, podemos construir una tabla de probabilidades que nos diría que tan alto es el riesgo de que se produzca un fuego forestal en cada uno de los meses, simplemente dividiendo el número de veces que se han observado incendios en un mes determinado entre veinte, y nos daría los siguientes resultados:

Meses

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Prob. %

70

90

100

95

30

70

75

85

70

es decir, que en nuestra temporada, y de acuerdo con lo registrado en los últimos veinte años, es muy poco probable un incendio en mayo, deben producirse en marzo, y son más comunes en abril, febrero y agosto, manteniéndose una alta probabilidad de 70% en julio, enero, junio y septiembre.

Hasta ahora hemos manejado la cantidad de incendios y su distribución en el tiempo, vamos a ver que pasa cuando los clasificamos y estudiamos en función de su extensión, es decir, las áreas afectadas. Veamos las tablas siguientes:

Areas incendiadas por mes durante el período 1978-1997

Meses

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Tareas

20032

123105

165406

272845

52773

56738

166757

296015

17667

675

0

31300

En las áreas incendiadas por mes, podemos observar que aunque marzo tiene la mayor cantidad de incendios forestales, los meses de agosto y abril lo superan en área incendiada indicándonos que los fuegos forestales de estos meses son más importantes, y también, que los pocos incendios registrados en los meses de mayo y diciembre han sido de consideración por los totales registrados, desconociéndose la mayoría de las veces su origen.

Si dividimos por veinte los totales mensuales, vamos a obtener el promedio de áreas afectadas mensualmente, obteniéndose de los resultados la siguiente tabla, muy parecida a la anterior, pero que nos dice, lo que debemos esperar en promedio en cada uno de los meses:

Promedios de tareas incendiadas por Mes

Meses

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Prom

1002

6155

8270

13642

2639

2837

8338

14800

883

34

0

1565

En la tabla correspondiente a las áreas incendiadas por año donde hemos colocado el equivalente de las tareas en metros cuadrados se destaca el año 1990 con más de 165 kilómetros cuadrados de bosques incendiados equivalentes a 262,876 tareas, año en que persistía una prolongada y fuerte sequía recurrente que se extendió prácticamente desde el 1989 hasta mediados de 1992.

Años

Tareas

Metros Cuadrados

Número Incendios

1978

79,910

50,263,390

12

1979

29,600

18,618,400

21

1980

16,500

10,378,500

18

1981

77,100

48,495,900

14

1982

31,775

19,986,475

25

1983

74,955

47,146,695

43

1984

48,949

30,788,921

88

1985

21,158

13,308,382

49

1986

13,283

8,355,007

60

1987

21,298

13,396,442

41

1988

8,691

5,466,639

32

1989

51,200

32,204,800

51

1990

262,876

165,349,004

77

1991

112,373

70,682,617

85

1992

23,677

14,892,833

52

1993

81,379

51,187,391

45

1994

81,928

51,532,712

170

1995

16,170

10,170,930

20

1996

10,791

6,787,539

55

1997

190,380

120,032,070

234

Totales

1,254,443

789,044,647

1192

1997 ha sido el segundo en importancia con más de 120 kilómetros cuadrados de bosques incendiados, 190,380 tareas, y 1991 en tercer lugar con más de 70 kilómetros cuadrados, 112,373 tareas; si sumamos las áreas afectadas en estos tres años que hemos mencionado se puede comprobar que se incendiaron el 45 por ciento del total de los veinte años, durante los mismos se tomaba en consideración a nivel mundial la presencia del Niño. Durante el evento de 1982-83 considerado como el más fuerte hasta el 1997-98 solo se incendiaron unos 47 kilómetros cuadrados, cifra todavía importante, debiendo quizás considerarse, como señalabamos al comenzar este estudio que la población para ese año, era de unos seis millones de habitantes y que era menor la presión en las áreas de más alto ríesgo.

Los años de menores áreas incendiadas, corresponden a 1988, 1996, 1986 los cuales registraron precipitaciones mejor distribuidas en el tiempo y el espacio, el 1988 fue un año de La Niña, términos que se está utilizando con frecuencia y que debemos comenzar a manejar.

Nos parece ahora importante comenzar con algunos señalamientos y pienso que podríamos decir en principio que en los años de El Niño se producen condiciones favorables en nuestra foresta, para que, se inicien los fuegos forestales, debiéndose aumentar los boletines de alerta sobre probabilidad de incendios forestales en las áreas sometidas a stress climático.

 

 

Intervalo

Número de

(Tareas)

Incendios

0-999

946

1000-1999

73

2000-2999

23

3000-3999

14

4000-4999

7

5000-5999

3

6000-6999

2

7000-7999

2

8000-8999

0

9000-9999

2

>10000

19

TOTAL

1091

 

En la literatura a mano, no encontramos ningún criterio para clasificar los incendios forestales de manera que hicimos una clasificación por áreas con intervalos de 1000 tareas hasta 10,000, dejando abierto el limite superior de la última clase que sería igual al incendio de mayores proporciones registrado, en este caso el incendio del primero de abril de 1975 que afectó 300,000 tareas en el parque José del Carmen Ramirez de la Cordillera Central.

Con esto se ha obtenido la tabla de incendios forestales clasificados por área donde se puede observar inmediatamente que la mayoría cubren áreas inferiores a las 1000 tareas, específicamente un 86.7 % de los mismos.

A medida que aumenta el tamaño del incendio disminuye la cantidad, hasta naturalmente la última clase donde se han agrupado los fuegos que afectan más de 10,000 tareas y que llegan a diez y nueve. Las causas principales de los incendios se deben a personas en labores agrícolas, intencionales, causas desconocidas. Esta distribución nos da una idea de como debemos prepararnos para combatir los incendios de acuerdo a su magnitud y donde hacer énfasis en los programas educativos para disminuir el riesgo y la cantidad de los mismos.

Al analizar los lugares donde se originan los incendios forestales nos encontramos que existen dos franjas en las vertientes norte y sur de la Cordillera Central de alto riesgo a los incendios pertenecientes a las partes elevadas de las provincias de Dajabón, Santiago Rodriguez, Santiago, La Vega, Monseñor Nouel, San Cristóbal, Peravia, Azua, San Juan y Elías Piña.

La otra zona importante está asociada a la Sierra de Bahoruco, en las tierras altas de las provincias de Barahona, Pedernales e Independencia; ambas zonas de riesgos registran incendios en los dos períodos que hemos identificado anteriormente.

Observando tanto en el mes de marzo como en el mes de agosto que son los meses pico de esos períodos, podemos determinar cierta tendencia en la frecuencia de los mismos, por ejemplo, en el mes de marzo hay preferencias de iniciarse fuegos forestales en las provincias de San Juan, La Vega y Dajabón, mientras en el mes de agosto se inclinan más para las provincias de Santiago, La Vega y Barahona.

Los 10 más importantes incendios forestales 1975-1997

1 de abril de 1975

Parque José del Carmen Ramirez afecta alrededor de 300,000 tareas de pinos.

11 de abril de 1997

En el Macutico de la Viuda, San José de las Matas, provincia de Santiago, agricultor provoca incendio que afecta 100,000 tareas durante doce días.

25 agosto de 1990

En Pajón Blanco, Constanza, Provincia de La Vega, por causas indeterminadas se incendian 68,362 tareas con una duración de siete días.

26 Julio de 1978

En Puerto Escondido, provincia Independencia, sabanero provoca el incendio de 65,000 tareas que dura ocho días.

8 de agosto de 1993

En las Mercedes, Provincia de Barahona, por causas indeterminadas se incendian 51,500 tareas con nueve días de duración.

12 Febrero de 1983

En Valle Nuevo, Constanza provincia de La Vega, jardinero provoca el incendio de 51,200 tareas con seis días de duración.

17 de agosto de 1990

En Arroyo del Castillo, Constanza, Provincia de La Vega, por causas indeterminadas se incendian 41,340 tareas con una duración de ocho días.

13 de abril de 1981

En los Tibisi, Provincia de San Juan, agricultor provoca el incendio de 39,800 tareas con diez días de duración.

22 de marzo de 1991

En Pinito Verde, Los Fríos, Provincia de San Juan de la Maguana, agricultor provoca incendio de 37,365 tareas con cuatro días de duración.

13 agosto de 1994

En Charco Colorao, Provincia de Barahona, por causas indeterminadas, se incendian 36,000 tareas con siete días de duración.

Con este estudio, hemos logrado identificar muchas cosas importantes que nos permiten darle seguimiento a estos eventos y darles el mismo tratamiento que se le dan, por ejemplo, a períodos de inundación que se puedan presentar, la aproximación de ciclones tropicales o los prolongados períodos de sequía, esto es, debemos comenzar con los boletines de alerta a condiciones favorables para el desarrollo de los incendios forestales y a los programas educativos, principalmente en las provincias identificadas, y dirigidas a nuestras gentes de las montañas, como se está haciendo en la mayor parte del mundo.

Aunque hemos tenido algunas lluvias a comienzos de año que han beneficiado principalmente la Cordillera Septentrional, el Valle del Cibao y la vertiente norte de la Cordillera Central, tenemos que pensar que estamos dentro de un evento océano atmosférico El Niño fuerte, que se puede decir está relacionado con períodos de sequía prolongadas en nuestro país, por consiguiente, podemos tener en la primera parte de la temporada de incendios de 1998 actividad en la vertiente sur de la Cordillera Central y la Sierra de Bahoruco; en esta última, debiéndosele prestar la debida atención ya que se están observando procesos de deterioro medioambientales, como son, la deforestación, sequías frecuentes, incendios forestales y un proceso de desertificación.

ACQ
14/Ene/98.