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Huracanes y Clima
Antonio Cocco Quezada
Meteorólogo.

 

 La temporada de huracanes está llegando a su final y más para la República Dominicana cuyo limite climático es a mediados de noviembre, esto es, sin tomar en consideración, las tormentas fuera de temporada, como es el caso de Odette del 2003. Este año Ivan, Frances y Jeanne nos han dejado lecciones muy importantes que debemos analizar y sacar las conclusiones mas adecuadas para hacer los correctivos correspondientes. Una de sus principales lecciones, sin dirigirnos a ningún sector en particular, es que no estamos preparados para manejar los desastres de la naturaleza, si pensamos en todo lo que hicimos en zonas bajo Aviso de Tormenta Tropical durante 48 horas.

 Muchos piensan que al terminar la temporada de huracanes, se acaba la actividad meteorológica, como es considerado en todas partes del mundo no es así y para entender lo que vamos a decir más adelante debemos señalarles que en estos momentos y en el escenario global se está desarrollando un evento de El Niño en el Pacifico Ecuatorial, aunque se espera sea débil, esto es, que las temperaturas del océano aumentarán, pero no tanto como en los eventos extremos. Ya hemos demostrado anteriormente que, cuando se producen estas condiciones, las precipitaciones tienden a disminuir en los llanos costeros del atlántico norte, vamos a ver que pasa con un evento débil como el del 2004 a 2005.

 En los últimos meses la actividad tropical ha mantenido los cielos nublados sobre la República Dominicana durante una buena parte del tiempo y esto ha dado lugar a que las temperaturas estén dos a tres grados por debajo de lo normal, además, las precipitaciones han sido suficientes para llenar los depósitos subterráneos y mantener los embalses con niveles óptimos, es decir que tenemos agua en el Sur, estas son de las oscilaciones climáticas que debemos tener presente en la planificación de actividades económicas o de otra naturaleza.

 Con este escenario, de este año en particular, no otro, puesto que todos son diferentes y los periodos climáticos no se comportan de igual manera, y para que se tenga una idea en lo que podemos pensar inmediatamente. Por ejemplo, economizar energía en el sector público, aprovechando las temperaturas frescas, y prender los aires acondicionados a las 9:30 de la mañana, si consideramos 10,000 aires acondicionados por dos horas diarias, serían 20,000 horas y en un mes 600,000 horas de consumo que no tendrían que pagarse, o el sector de la salud quisiera contemplar un fortalecimiento de las defensas en los niños y niñas, en otras palabras medicina preventiva, para disminuir los efectos de los cambios de temperatura y humedad que se van a producir con el paso de los frentes fríos y que pudieran inducir ataques gripales y fiebre.

 Hasta el momento, los frentes que han pasado por la Florida no están acompañados de muchas precipitaciones, les llamaron los meteorólogos de los medios “frentes secos”.  Si se cumple la relación de El Niño y lluvias por debajo de lo normal en el norte, entrada de aire frio de Norteamérica, podemos tener problemas con el cultivo del maíz de Luperón o la aparición del Moho Azul del tabaco en el noroeste. Un exceso de humedad en el suelo a la hora de siembra y la disponibilidad de agua en la Presa de Sabaneta, determina este año una mayor necesidad de la eficientización del riego, de lo contrario, podemos igual que en muchos años anteriores terminar con rendimientos muy bajos del cultivo de habichuelas en el Valle de San Juan de la Maguana.   

 Si el déficit pluviométrico es importante en los llanos costeros del atlántico norte en los próximos cinco meses, podemos tener una sequía estacional extrema a mediados del año próximo con la consiguiente disminución de la producción de leche y productos lácteos derivados.  O quizás, si no lo han pensado ya, los promotores y constructores de ese gran Proyecto de Luperón deban pensar en oleajes fuertes en las costas norte, aumento en la frecuencia de vientos fuertes y lluvias débiles continuas por dos o tres días consecutivos que pueden dar al traste con la programación.

 De manera que, porque se vayan los huracanes por unos cuantos meses, la atmósfera no se va a detener, el tiempo seguirá cambiando constantemente día a día y el Clima, nuestro principal recurso natural, con su variabilidad anual está ahí para aprovecharlo, sacarle el máximo de beneficio, si logramos entenderlo y monitorearlo con un adecuado sistema de observación.  

 El escenario local que estamos planteando no difiere de los resultados del Instituto de Investigación Internacional para la Predicción del Clima, que con el lema: Conectando la Ciencia y la Sociedad, considera que las probabilidades de precipitación para la República Dominicana para los meses de noviembre a abril, esto es, dentro del período climático que hemos llamado de actividad frontal, estarán por debajo de la normal, igual que las temperaturas.

 El “botón” se hará sentir en lo alto de nuestras sierras y cordilleras, las temperaturas llegaran al punto de congelación, mas adelante los vientos fuertes del oeste en altura secaran parte de los bosques y se iniciaran los incendios forestales en la Sierra de Bahoruco. Es imposible detenerse al finalizar la temporada de huracanes, solo nos queda el camino de entender la naturaleza.

 ACQ

Noviembre 10, 2004
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