![]() |
|
|
Copyright, ACQWEATHER y Asociados, Santo Domingo, República Dominicana.
Calle Santiago No. 453
|
|
|
El
titulo de nuestra participación representa el orden en vamos a ir
desarrollando nuestras ideas para tratar de explicar la posible interconexión
entre lo que pasa en el Pacífico ecuatorial y lo que con frecuencia sucede en
el clima de la República Dominicana, tal y como está sucediendo en muchas
partes del mundo, donde ya los meteorólogos ofrecen
pronósticos del clima para
muchas de las actividades productivas de sus respectivas naciones, y en otras
oportunidades para un manejo más eficiente del agua cuando se produce escasez
como es el caso actual en nuestro país. El
ENOS que significa El Niño - Oscilación del Sur (ENSO en inglés) es el
término que utilizan los científicos para describir todo el mecanismo que
implica un aumento extremo de las temperaturas de la superficie oceánica y en
su parte opuesta un enfriamiento máximo en comparación con los valores
normales de temperatura. El Niño, cuando se refiere a aguas más cálidas, se
considera el componente oceánico de todo el mecanismo y la Oscilación del
Sur la componente atmosférica. La
Oscilación del Sur, íntimamente ligada al Niño, es un “vaivén” de la
presión atmosférica entre el Pacifico ecuatorial oriental y la región de
Indonesia y Australia. Para determinar estos valores, se utilizan las
estaciones de la isla Tahití en el océano Pacífico y la de Darwin en
Australia. La diferencia entre los dos valores se convierten en el índice de
la Oscilación del Sur o índice Tahití-Darwin, cuando tenemos valores
negativos altos estamos frente a un evento “cálido” o El Niño y cuando
aparecen valores positivos altos estamos frente a un evento “frío” o La
Niña, de manera que estos representan los extremos de esa gran oscilación
natural que puede durar de dos a siete años. Cuando
coincide un evento del Niño y un máximo del índice de la Oscilación del
Sur se dice que estamos frente a un evento ENOS, las mismas condiciones debe
producirse con el caso de La Niña lo cual completaría el ciclo. En los
medios de comunicación se refieren indistintamente al ENOS o El Niño aunque
representen dos cosas diferentes, el primero permite entender mejor los
patrones mundiales del tiempo atmosférico. Aunque no todas las anomalías de
los diferentes climas del mundo se le pueden atribuir a la influencia del
ENOS, un buen porcentaje ya ha sido comprobado y basado en esto se están
formulando pronósticos de huracanes, sequías e inundaciones. Se
conoce como teleconexiones las interacciones atmosféricas entre dos regiones
muy distantes una de otras, los casos mas estudiados son las sequías que
pueden ocurrir en cualquier parte del mundo, encontrándose una fuerte
conexión, entre el ENOS y sequías intensas en la zona de Indonesia y
Australia, en el sur de África y
en las Américas en Brasil, Centroamérica y varios estados de los Estados
Unidos de América: se considera como una de las más fuertes conexiones la
región comprendida desde el noreste de Brasil hasta Venezuela, de 17 casos
estudiados en 16 se han producido sequías. Centroamérica y el Caribe
registran también sequías moderadas a fuertes cuando se producen eventos
cálidos o “Niños”. El
desarrollo de poderosas computadoras y los resultados que se están obteniendo
continuamente producto de la investigación permiten formular predicciones de
la evolución de este evento global hasta por un año y más, lo cual sirve de
base para que los meteorólogos tanto
del sector público como el privado formulen pronósticos climáticos para
diferentes usuarios, po ejemplo, están siendo utilizados para la
planificación agrícola, el manejo de presas y uso del agua, tomar medidas
anticipadas contra inundaciones y sequías, además, en varios países del
mundo ya se están relacionando las diferentes etapas del ENSO con sus climas
como sucede en Brasil, los países de África, Australia y Perú donde existe
una buena conexión, ya se tienen correlaciones del tiempo para condiciones
normales en el Pacífico, Niño o Niña moderados a fuertes y los productores
agrícolas están seleccionando los cultivos de acuerdo con estos
pronósticos. Es
probable que hasta el momento el evento cálido más estudiado sea
el Niño 1982-1983 y para que ustedes tengan una idea se estima en más
de 8 billones de dólares las pérdidas por
inundaciones, sequías, incendios forestales y huracanes. La República
Dominicana no se escapó a los estragos de este “Niño”, el 12 de febrero
de 1983 se desató un incendio forestal provocado, en condiciones de sequía
extrema, que afectó 51,200 tareas de bosque en la zona de Valle Nuevo,
Constanza. También
las informaciones de los caudales de entrada al embalse de la Presa de Tavera
a partir del 1981 muestran valores interesantes, por ejemplo, el caudal
promedio mas bajo del año ocurrió en 1982 con 17.74 metros cúbicos por
segundo y el segundo de 19.08 metros cúbicos por segundo con el evento
cálido de 1997. En el otro extremo, los mas altos caudales de entrada han
ocurrido en 1988 con 51.70 metros cúbicos por segundo y en 1999 con 51.81
metros cúbicos por segundo, ambos extremos en años de La Niña; estas son
señales que debemos aprovechar en nuestras investigaciones. Afortunadamente
para todos los países, las informaciones que se están recolectando en el
Pacífico ecuatorial están disponible, existiendo
en el Internet algunos lugares de la WEB especializados en este tema, ahí
pueden encontrar informaciones horarias de las temperaturas, vientos y otras
variables meteorológicas pueden tenerlas en su mesa de trabajo para
monitorear el comportamiento del ENOS cuando lo necesiten, paradójicamente es
más fácil saber que esta pasando en aquel remoto lugar del mundo que en
nuestro propio país; en adición, el Centro de Pronóstico Climático del
Centro Nacional para el Pronóstico del Medio Ambiente de los Estados Unidos
de América emite un boletín mensual, para mediados de mes, con un
diagnóstico de la situación fundamentado en los resultados de los modelos de
pronósticos que se utilizan. EL
CLIMA DOMINICANO
Hay
muchas clasificaciones de clima donde intervienen fundamentalmente la
temperatura y la precipitación, una de las más conocidas es la
clasificación de Koppen de gran aceptación mundial y que está basada en
esas variables, también la de Miller y Troll y la de Gorczynski, otras como
la de Thornthwaite están basadas en el balance hídrico y la
evapotranspiración potencial relacionada con las necesidades de las plantas,
mientras Brooks plantea nueve climas sobre la base de la actividad humana y
algunos aspectos económicos y Holdridge plantea las zonas de vida. Ninguna
de estas clasificaciones nos relacionaba el comportamiento climático sobre el
país con los elementos dinámicos que gobiernan los climas, como son, los
grandes sistemas de la circulación general de la atmósfera, los anticiclones
semipermanentes, los ciclones migratorios, las circulaciones secundarias y las
influencias locales, entre otros. Considerando que la isla de la Española
queda bajo la influencia del anticiclón del Atlántico Norte regulador del viento alisio y el
aire marítimo tropical húmedo que perturbado por las ondas en los
estes del verano se responsabiliza de una buena parte de las precipitaciones
sobre el país. Y
que además los sistemas meteorológicos de invierno, los llamados frentes y
vaguadas que le acompañan también son responsables de precipitaciones
importantes para esa época del año, desarrollamos una clasificación basado
en períodos climáticos, donde predominaban estos sistemas y un período
donde la capa de los vientos del este crecía lo suficiente como para permitir
la convección intensa y el desarrollo de potentes nubes generadoras de
chubascos y tormentas eléctricas. Contrario
a los que nos sucedía con el análisis estacional de las precipitaciones
desde la primavera al invierno, esto nos permitió entender mejor la
variabilidad de nuestro clima de un año a otro y nos permite además en los
momentos actuales tratar de explicar una posible interconexión con los
eventos del Pacífico como es el caso actual de La Niña y la fuerte sequía
que nos afecta en la actualidad. La
clasificación a que hemos llegado considera un período de actividad
convectiva de tres meses de mayo a julio, un período de actividad tropical de
agosto a octubre y un período de actividad frontal de noviembre a abril, con
dos cortos períodos de
transición, uno en la segunda quincena de abril de la actividad frontal a la
convectiva donde pasamos de una atmósfera con características subtropicales
a tropicales, y otro en la primera quincena de noviembre de la actividad
tropical a la frontal donde pasamos a la inversa de una atmósfera tropical a
una subtropical. Visto
así el clima, con nuestra clasificación, podemos entender mejor porque
llueve en invierno en los llanos costeros del atlántico norte, porque se
producen las lluvias del sur en verano, el porque de las sequías
estacionales. La diferencia de comportamiento de las presas de Taveras y
Valdesia o la planificación del año agrícola en los diferentes
macrosistemas de producción. Algunos
ejemplos de las precipitaciones medias mensuales en diferentes estaciones de
la República Dominicana, nos puede dar una idea del comportamiento
pluviométrico en los tres períodos climáticos. Además para información de
ustedes, la serie de precipitación anual de la estación de Puerto Plata
donde las lluvias se producen en el período de actividad frontal de noviembre
a abril. Precipitación
Media Anual de Estaciones Seleccionadas
Precipitación
Anual de Puerto Plata
La
palabra mágica a nivel mundial y nacional es la “pobreza”, de eso
hablamos, para ello planificamos y decidimos entablar una lucha contra ella,
alguien opinó en las intervenciones del día de ayer que la pobreza estaba
íntimamente ligada al agua, a la disponibilidad de agua, y como el agua es
parte principal de nuestro clima, la pobreza queda ligada al comportamiento
del clima, de hecho pensamos que es así, porque cuando se producen
períodos donde el agua es deficitaria en extremo o dañina en exceso, las
migraciones rurales aumentan los cinturones de miseria de las ciudades,
presionando el medio ambiente, los servicios de salud, los servicios de agua
potable y otros. Algún día vamos a tener que incluir los ingredientes
adecuados para analizar los problemas que nos agobian, las oscilaciones
extremas de nuestro clima, sin medidas de mitigación es una fuente de
desarrollo de la pobreza. LAS
SEQUIAS METEOROLÓGICAS
Las
sequías meteorológicas se producen cuando las precipitaciones no alcanzan
los valores normales en una localidad, región o país, la práctica más
común de identificarla es por la desviación porcentual con respecto a la
media aritmética, en alguna otra parte se utiliza el número de días
consecutivos sin lluvias, en otros relaciones entre la precipitación y la
evaporación. Aquí hablamos de sequías débiles cuando la desviación llega
hasta un 25%, moderadas entre un 25 y 50% y fuertes sobre el 50%.
Cuando
la falta de humedad comienza a producir daños en los cultivos se habla de
sequías agrometeorológicas y cuando se produce una disminución en la
disponibilidad de agua para los diferentes usos se habla de una sequía
hidrológica, es decir cada sector tiene su área de responsabilidad en el
manejo de este tipo de evento. Cuando hablamos aquí de sequías, nos
referimos a sequías meteorológicas, aunque en la presente situación tenemos
de los tres tipos.
La
relación entre el ENOS y el clima de la República Dominicana particularmente
cuando se trata de períodos de sequías, es evidente, los primeros estudios
que realizamos con los períodos de El Niño y su influencia en las
precipitaciones de los llanos costeros del Atlántico Norte lo demostraban,
este tipo de sequías cuado coinciden con el período de sequía
estacional en los meses de verano resultan catastróficas. Las experiencias de
sequías en cualquier lugar del país están registradas en los datos
medioambientales obtenidos, los efectos negativos producidos y las
informaciones de los medios de comunicación. Esta
situación nos abre las puertas para un pronóstico climático que permita la
adecuada explotación del recurso agua en función de lo que pueda suceder con
algunos meses de antelación, dándole seguimiento con informaciones
decádicas o diarias si hay la necesidad. Ahora podemos decir que los “Niños”
del Pacífico, no importa si nos encontramos en la fase fría o cálida
producen distorsiones en nuestro clima que tienden a provocar prolongadas
sequías en un buen porcentaje de los casos. En
condiciones de una fase cálida las regiones del norte reciben hasta donde
llega la influencia de la actividad frontal, pocas lluvias en invierno,
creando problemas en la agricultura y la ganadería de los llanos costeros del
Atlántico Norte, en el comportamiento de las presas de la vertiente norte de
la cordillera central y la hidrología de la septentrional, mientras, en los
casos de eventos fríos, la ausencia de lluvias se pone de manifiesto en las
regiones del sur estableciéndose periodos de sequías prolongados desde
octubre-noviembre al finalizar el período de actividad tropical hasta finales
de abril-junio. Algunas
informaciones en adición a las que hemos dado anteriormente nos envolverá un
poco más en este interesante mecanismo, por ejemplo utilizando los índices
desarrollados por la Agencia Meteorológica del Japón para el ENOS, 16
estaciones climatológicas de la República Dominicana establecieron marcas de
precipitaciones mínimas anuales durante el evento frío en
1967 y otras 16 lo hicieron con los Niños de 1976 y 1991. Para
terminar no vamos a dar recomendaciones, ni conclusiones para seguir
aumentando la larga lista existente, lo que haremos es continuar tratando de
entender los secretos de la naturaleza dentro de nuestras limitaciones,
tampoco vamos a esperar con esto de la globalización de los servicios, a que
vengan de afuera a enseñarnos lo que debemos hacer, por eso preferimos dar
resultados. Es probable que entre los presentes, nadie lo sepa, pero en
diciembre del año 2000 comenzamos unos boletines decádicos y señalábamos
en el mismo que las condiciones existentes en el Pacífico por tres años
consecutivos, el movimiento de las bajas presiones hacia el noreste, hasta ese
momento, cuando llegaban a las costas
orientales de los Estados Unidos no permitían que los sistemas frontales
llegaran activos a la República Dominicana. Esta
situación estaba generando un déficit pluviométrico que inducían una
sequía meteorológica con posibilidades de acentuarse cuando llegáramos al
mes de marzo, disminuyendo las reservas de agua potable para Santo Domingo; se
señalaban las altas posibilidades de incendios forestales y la merma en la
producción de leche en el norte; la situación nos obligaba a señalar
reiteradamente el control del uso del agua en el sector agrícola de las
presas de Sabaneta y Sabana Yegua, además del descenso gradual de la presa de
Valdesia desde el 10 de enero. El pronóstico se cumplió, en los medios de
comunicación se pueden enterar de todo lo que está pasando,
terminamos por consiguiente ese importante ejercicio y esta
participación con un Alerta de Sequía que mostramos a continuación.
GRACIAS. Marzo 23, 2001. |