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JORNADA DEL AGUA PARA EL SIGLO XXI
Marzo 21 al 28 del 2001

  EL ENOS, EL CLIMA DOMINICANO Y LAS SEQUIAS METEOROLOGICAS
Antonio Cocco Quezada


El titulo de nuestra participación representa el orden en vamos a ir desarrollando nuestras ideas para tratar de explicar la posible interconexión entre lo que pasa en el Pacífico ecuatorial y lo que con frecuencia sucede en el clima de la República Dominicana, tal y como está sucediendo en muchas partes del mundo, donde ya los meteorólogos ofrecen  pronósticos del clima  para muchas de las actividades productivas de sus respectivas naciones, y en otras oportunidades para un manejo más eficiente del agua cuando se produce escasez como es el caso actual en nuestro país.

El ENOS que significa El Niño - Oscilación del Sur (ENSO en inglés) es el término que utilizan los científicos para describir todo el mecanismo que implica un aumento extremo de las temperaturas de la superficie oceánica y en su parte opuesta un enfriamiento máximo en comparación con los valores normales de temperatura. El Niño, cuando se refiere a aguas más cálidas, se considera el componente oceánico de todo el mecanismo y la Oscilación del Sur la componente atmosférica.

La Oscilación del Sur, íntimamente ligada al Niño, es un “vaivén” de la presión atmosférica entre el Pacifico ecuatorial oriental y la región de Indonesia y Australia. Para determinar estos valores, se utilizan las estaciones de la isla Tahití en el océano Pacífico y la de Darwin en Australia. La diferencia entre los dos valores se convierten en el índice de la Oscilación del Sur o índice Tahití-Darwin, cuando tenemos valores negativos altos  estamos frente a un evento “cálido” o El Niño y cuando aparecen valores positivos altos estamos frente a un evento “frío” o La Niña, de manera que estos representan los extremos de esa gran oscilación natural que puede durar de dos a siete años.

Cuando coincide un evento del Niño y un máximo del índice de la Oscilación del Sur se dice que estamos frente a un evento ENOS, las mismas condiciones debe producirse con el caso de La Niña lo cual completaría el ciclo. En los medios de comunicación se refieren indistintamente al ENOS o El Niño aunque representen dos cosas diferentes, el primero permite entender mejor los patrones mundiales del tiempo atmosférico. Aunque no todas las anomalías de los diferentes climas del mundo se le pueden atribuir a la influencia del ENOS, un buen porcentaje ya ha sido comprobado y basado en esto se están formulando pronósticos de huracanes, sequías e inundaciones.

Se conoce como teleconexiones las interacciones atmosféricas entre dos regiones muy distantes una de otras, los casos mas estudiados son las sequías que pueden ocurrir en cualquier parte del mundo, encontrándose una fuerte conexión, entre el ENOS y sequías intensas en la zona de Indonesia y Australia, en  el sur de África y en las Américas en Brasil, Centroamérica y varios estados de los Estados Unidos de América: se considera como una de las más fuertes conexiones la región comprendida desde el noreste de Brasil hasta Venezuela, de 17 casos estudiados en 16 se han producido sequías. Centroamérica y el Caribe registran también sequías moderadas a fuertes cuando se producen eventos cálidos o “Niños”.

El desarrollo de poderosas computadoras y los resultados que se están obteniendo continuamente producto de la investigación permiten formular predicciones de la evolución de este evento global hasta por un año y más, lo cual sirve de base para que los meteorólogos  tanto del sector público como el privado formulen pronósticos climáticos para diferentes usuarios, po ejemplo, están siendo utilizados para la planificación agrícola, el manejo de presas y uso del agua, tomar medidas anticipadas contra inundaciones y sequías, además, en varios países del mundo ya se están relacionando las diferentes etapas del ENSO con sus climas como sucede en Brasil, los países de África, Australia y Perú donde existe una buena conexión, ya se tienen correlaciones del tiempo para condiciones normales en el Pacífico, Niño o Niña moderados a fuertes y los productores agrícolas están seleccionando los cultivos de acuerdo con estos pronósticos.

Es probable que hasta el momento el evento cálido más estudiado sea  el Niño 1982-1983 y para que ustedes tengan una idea se estima en más de 8 billones de dólares las pérdidas  por inundaciones, sequías, incendios forestales y huracanes. La República Dominicana no se escapó a los estragos de este “Niño”, el 12 de febrero de 1983 se desató un incendio forestal provocado, en condiciones de sequía extrema, que afectó 51,200 tareas de bosque en la zona de Valle Nuevo, Constanza.

También las informaciones de los caudales de entrada al embalse de la Presa de Tavera a partir del 1981 muestran valores interesantes, por ejemplo, el caudal promedio mas bajo del año ocurrió en 1982 con 17.74 metros cúbicos por segundo y el segundo de 19.08 metros cúbicos por segundo con el evento cálido de 1997. En el otro extremo, los mas altos caudales de entrada han ocurrido en 1988 con 51.70 metros cúbicos por segundo y en 1999 con 51.81 metros cúbicos por segundo, ambos extremos en años de La Niña; estas son señales que debemos aprovechar en nuestras investigaciones.

Afortunadamente para todos los países, las informaciones que se están recolectando en el Pacífico ecuatorial están disponible,  existiendo en el Internet algunos lugares de la WEB especializados en este tema, ahí pueden encontrar informaciones horarias de las temperaturas, vientos y otras variables meteorológicas pueden tenerlas en su mesa de trabajo para monitorear el comportamiento del ENOS cuando lo necesiten, paradójicamente es más fácil saber que esta pasando en aquel remoto lugar del mundo que en nuestro propio país; en adición, el Centro de Pronóstico Climático del Centro Nacional para el Pronóstico del Medio Ambiente de los Estados Unidos de América emite un boletín mensual, para mediados de mes, con un diagnóstico de la situación fundamentado en los resultados de los modelos de pronósticos que se utilizan.

EL CLIMA DOMINICANO

Hay muchas clasificaciones de clima donde intervienen fundamentalmente la temperatura y la precipitación, una de las más conocidas es la clasificación de Koppen de gran aceptación mundial y que está basada en esas variables, también la de Miller y Troll y la de Gorczynski, otras como la de Thornthwaite están basadas en el balance hídrico y la evapotranspiración potencial relacionada con las necesidades de las plantas, mientras Brooks plantea nueve climas sobre la base de la actividad humana y algunos aspectos económicos y Holdridge plantea las zonas de vida.

Ninguna de estas clasificaciones nos relacionaba el comportamiento climático sobre el país con los elementos dinámicos que gobiernan los climas, como son, los grandes sistemas de la circulación general de la atmósfera, los anticiclones semipermanentes, los ciclones migratorios, las circulaciones secundarias y las influencias locales, entre otros. Considerando que la isla de la Española queda bajo la influencia del anticiclón del Atlántico Norte  regulador del viento alisio y el  aire marítimo tropical húmedo que perturbado por las ondas en los estes del verano se responsabiliza de una buena parte de las precipitaciones sobre el país.

Y que además los sistemas meteorológicos de invierno, los llamados frentes y vaguadas que le acompañan también son responsables de precipitaciones importantes para esa época del año, desarrollamos una clasificación basado en períodos climáticos, donde predominaban estos sistemas y un período donde la capa de los vientos del este crecía lo suficiente como para permitir la convección intensa y el desarrollo de potentes nubes generadoras de  chubascos y tormentas eléctricas.

Contrario a los que nos sucedía con el análisis estacional de las precipitaciones desde la primavera al invierno, esto nos permitió entender mejor la variabilidad de nuestro clima de un año a otro y nos permite además en los momentos actuales tratar de explicar una posible interconexión con los eventos del Pacífico como es el caso actual de La Niña y la fuerte sequía que nos afecta en la actualidad.

La clasificación a que hemos llegado considera un período de actividad convectiva de tres meses de mayo a julio, un período de actividad tropical de agosto a octubre y un período de actividad frontal de noviembre a abril, con dos cortos  períodos de transición, uno en la segunda quincena de abril de la actividad frontal a la convectiva donde pasamos de una atmósfera con características subtropicales a tropicales, y otro en la primera quincena de noviembre de la actividad tropical a la frontal donde pasamos a la inversa de una atmósfera tropical a una subtropical.

Visto así el clima, con nuestra clasificación, podemos entender mejor porque llueve en invierno en los llanos costeros del atlántico norte, porque se producen las lluvias del sur en verano, el porque de las sequías estacionales. La diferencia de comportamiento de las presas de Taveras y Valdesia o la planificación del año agrícola en los diferentes macrosistemas de producción.

Algunos ejemplos de las precipitaciones medias mensuales en diferentes estaciones de la República Dominicana, nos puede dar una idea del comportamiento pluviométrico en los tres períodos climáticos. Además para información de ustedes, la serie de precipitación anual de la estación de Puerto Plata donde las lluvias se producen en el período de actividad frontal de noviembre a abril.

Precipitación Media Anual de Estaciones Seleccionadas
(Milímetros enteros)  

Estación

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Tamayo

7

9

16

31

64

62

24

60

61

62

31

19

Villarpando

8

9

35

60

74

57

39

60

82

86

37

10

Jinamagao

26

32

29

63

95

64

17

23

58

69

75

38

El Novillo

204

171

244

259

335

170

207

188

241

328

368

238

Los Jengibres

190

133

141

203

286

123

171

170

152

247

364

229

Villa Nizao

99

107

160

175

314

278

141

211

258

299

208

120

Puerto Plata

203

156

135

160

152

73

78

88

88

147

297

309

Las Américas

49

41

42

65

134

107

100

143

149

143

100

62

Bonao

107

108

118

204

333

139

176

204

180

252

248

146

Bayaguana

45

61

79

127

232

230

227

281

218

201

117

58

Santo Domingo

63

57

54

72

188

140

145

177

181

187

100

84

Precipitación Anual de Puerto Plata
(Milímetros enteros)  

1905

1439

1917

2315

1929

1069

1941

1681

1953

2013

1965

1906

1906

1454

1918

1052

1930

1468

1942

2504

1954

1945

1966

1887

1907

1290

1919

1395

1931

2809

1943

2002

1955

2642

1967

1629

1908

1669

1920

1488

1932

2446

1944

1477

1956

2958

1968

2168

1909

2424

1921

1863

1933

1716

1945

1305

1957

1853

1969

1663

1910

2295

1922

1220

1934

1724

1946

1532

1958

1795

1970

2353

1911

1357

1923

1249

1935

1603

1947

1296

1959

1308

1971

1790

1912

2398

1924

1757

1936

1643

1948

1995

1960

2052

1972

1539

1913

1843

1925

1159

1937

2293

1949

1378

1961

1790

1973

2026

1914

749

1926

1382

1938

1616

1950

2334

1962

1393

1974

2137

1915

1932

1927

2220

1939

1501

1951

2223

1963

2288

1975

1446

1916

2029

1928

2016

1940

1935

1952

2005

1964

1784

1976

1076

La palabra mágica a nivel mundial y nacional es la “pobreza”, de eso hablamos, para ello planificamos y decidimos entablar una lucha contra ella, alguien opinó en las intervenciones del día de ayer que la pobreza estaba íntimamente ligada al agua, a la disponibilidad de agua, y como el agua es parte principal de nuestro clima, la pobreza queda ligada al comportamiento del clima, de hecho pensamos que es así, porque  cuando se producen períodos donde el agua es deficitaria en extremo o dañina en exceso, las migraciones rurales aumentan los cinturones de miseria de las ciudades, presionando el medio ambiente, los servicios de salud, los servicios de agua potable y otros. Algún día vamos a tener que incluir los ingredientes adecuados para analizar los problemas que nos agobian, las oscilaciones extremas de nuestro clima, sin medidas de mitigación es una fuente de desarrollo de la pobreza.

LAS SEQUIAS METEOROLÓGICAS

Las sequías meteorológicas se producen cuando las precipitaciones no alcanzan los valores normales en una localidad, región o país, la práctica más común de identificarla es por la desviación porcentual con respecto a la media aritmética, en alguna otra parte se utiliza el número de días consecutivos sin lluvias, en otros relaciones entre la precipitación y la evaporación. Aquí hablamos de sequías débiles cuando la desviación llega hasta un 25%, moderadas entre un 25 y 50% y fuertes sobre el 50%.
Cuando la falta de humedad comienza a producir daños en los cultivos se habla de sequías agrometeorológicas y cuando se produce una disminución en la disponibilidad de agua para los diferentes usos se habla de una sequía hidrológica, es decir cada sector tiene su área de responsabilidad en el manejo de este tipo de evento. Cuando hablamos aquí de sequías, nos referimos a sequías meteorológicas, aunque en la presente situación tenemos de los tres tipos. 

La relación entre el ENOS y el clima de la República Dominicana particularmente cuando se trata de períodos de sequías, es evidente, los primeros estudios que realizamos con los períodos de El Niño y su influencia en las precipitaciones de los llanos costeros del Atlántico Norte lo demostraban,  este tipo de sequías cuado coinciden con el período de sequía estacional en los meses de verano resultan catastróficas. Las experiencias de sequías en cualquier lugar del país están registradas en los datos medioambientales obtenidos, los efectos negativos producidos y las informaciones de los medios de comunicación.

Esta situación nos abre las puertas para un pronóstico climático que permita la adecuada explotación del recurso agua en función de lo que pueda suceder con algunos meses de antelación, dándole seguimiento con informaciones decádicas o diarias si hay la necesidad. Ahora podemos decir que los “Niños” del Pacífico, no importa si nos encontramos en la fase fría o cálida producen distorsiones en nuestro clima que tienden a provocar prolongadas sequías en un buen porcentaje de los casos.

En condiciones de una fase cálida las regiones del norte reciben hasta donde llega la influencia de la actividad frontal, pocas lluvias en invierno, creando problemas en la agricultura y la ganadería de los llanos costeros del Atlántico Norte, en el comportamiento de las presas de la vertiente norte de la cordillera central y la hidrología de la septentrional, mientras, en los casos de eventos fríos, la ausencia de lluvias se pone de manifiesto en las regiones del sur estableciéndose periodos de sequías prolongados desde octubre-noviembre al finalizar el período de actividad tropical hasta finales de abril-junio.

Algunas informaciones en adición a las que hemos dado anteriormente nos envolverá un poco más en este interesante mecanismo, por ejemplo utilizando los índices desarrollados por la Agencia Meteorológica del Japón para el ENOS, 16 estaciones climatológicas de la República Dominicana establecieron marcas de precipitaciones mínimas anuales durante el evento frío en  1967 y otras 16 lo hicieron con los Niños de 1976 y 1991.

Para terminar no vamos a dar recomendaciones, ni conclusiones para seguir aumentando la larga lista existente, lo que haremos es continuar tratando de entender los secretos de la naturaleza dentro de nuestras limitaciones, tampoco vamos a esperar con esto de la globalización de los servicios, a que vengan de afuera a enseñarnos lo que debemos hacer, por eso preferimos dar resultados. Es probable que entre los presentes, nadie lo sepa, pero en diciembre del año 2000 comenzamos unos boletines decádicos y señalábamos en el mismo que las condiciones existentes en el Pacífico por tres años consecutivos, el movimiento de las bajas presiones hacia el noreste, hasta ese momento, cuando llegaban a las  costas orientales de los Estados Unidos no permitían que los sistemas frontales llegaran activos a la República Dominicana.

Esta situación estaba generando un déficit pluviométrico que inducían una sequía meteorológica con posibilidades de acentuarse cuando llegáramos al mes de marzo, disminuyendo las reservas de agua potable para Santo Domingo; se señalaban las altas posibilidades de incendios forestales y la merma en la producción de leche en el norte; la situación nos obligaba a señalar reiteradamente el control del uso del agua en el sector agrícola de las presas de Sabaneta y Sabana Yegua, además del descenso gradual de la presa de Valdesia desde el 10 de enero. El pronóstico se cumplió, en los medios de comunicación se pueden enterar de todo lo que está pasando,  terminamos por consiguiente ese importante ejercicio y esta participación con un Alerta de Sequía que mostramos a continuación. GRACIAS.

Marzo 23, 2001.